Crees que un deal con disquera es solo "te llevas un porcentaje de mis canciones". La verdad es que un deal normal se lleva un porcentaje de tus grabaciones, pero un 360 se lleva un porcentaje de casi todo lo que generes como artista. Y eso no es bueno ni malo por sí solo. Depende de qué firmas.
Antes de asustarte o de firmar por el adelanto, entiende cómo funciona. Te lo explico.
Lo esencial en 10 segundos
- Un 360 cubre los 360 grados de tu carrera, no solo la música.
- No es un robo automático: es un intercambio (adelanto y equipo a cambio de un porcentaje).
- Lo que importa no es el porcentaje, es DE QUÉ cobran y por cuánto tiempo.
¿De qué puede cobrar un 360?
Se llama 360 porque cubre todo el círculo de tu carrera:
- Grabaciones (lo clásico).
- Giras y conciertos.
- Merch.
- Publishing y sync.
- Contratos de marca y endorsements.
A cambio, la disquera suele dar adelanto, marketing y un equipo detrás de ti. Es un intercambio, no un asalto. ¿Es malo un 360? No siempre. Malo es firmarlo sin entenderlo.
Dónde está el riesgo real
Lo importante no es el porcentaje, es de qué se llevan ese porcentaje. Un 360 puede valer la pena si la disquera de verdad invierte en ti. El riesgo es firmar por el adelanto y descubrir después de cuántas fuentes cobran, y por cuántos años.
Aquí está la clave que muchos olvidan: el porcentaje, las fuentes y el tiempo son negociables, pero solo antes de firmar. Después ya no.
Las 3 preguntas antes de firmar
Antes de poner tu firma en cualquier 360, pregunta:
- ¿De qué ingresos cobran exactamente?
- ¿Qué porcentaje de cada uno?
- ¿Por cuánto tiempo?
Y una más, sin negociar: llévalo a un abogado de música antes de firmar. El adelanto se acaba en meses. El contrato queda por años.
Tu checklist
- ¿Tienes claro de qué fuentes cobra la disquera?
- ¿Sabes el porcentaje de cada fuente y la duración?
- ¿Qué invierte la disquera a cambio (marketing, equipo, adelanto)?
- ¿Lo revisó un abogado de música antes de tu firma?
Un 360 no es tu enemigo ni tu salvación. Es un contrato. Entiéndelo, negócialo y decide con la cabeza fría, no con la emoción del adelanto.
Guía general e informativa, no asesoría legal. Consulta siempre a un abogado de música antes de firmar.
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